Una correa transportadora detenida en una operación minera mediana puede costar entre USD 80.000 y USD 250.000 por hora dependiendo del nivel de procesamiento aguas abajo. La mayoría de esas detenciones son rodamientos, reductores o motores que llevaban semanas mostrando síntomas en su firma de vibración. ISO 13373 entrega el lenguaje común para detectarlos.
ISO 13373-1 define el marco general del monitoreo de condición basado en vibración: estrategias de medición, criterios de adquisición y registro. ISO 13373-3 entrega las guías para diagnóstico de fallas en máquinas rotativas, con foco en la interpretación de la firma vibratoria. En conjunto, permiten construir un programa repetible y auditable, no una colección ad-hoc de mediciones.
En la práctica, un programa serio sobre una correa minera contempla tres capas: (1) sensorización tri-axial permanente sobre rodamientos críticos de motor, reductor y polea de cabeza; (2) inspecciones periódicas con equipo portátil sobre rodillos de retorno y carga; (3) tendencia automatizada de RMS, kurtosis, factor de cresta y bandas de envelope. La combinación reduce sustancialmente los falsos positivos.
El error más común es saltarse la línea base. Una alarma absoluta sobre RMS sin línea base por activo y por modo de operación termina entregando alertas que el equipo de mantenimiento aprende a ignorar. La línea base por velocidad, carga y estado de operación es lo que habilita que la alarma signifique algo real cuando aparece.
Un piloto bien estructurado entrega línea base sobre 1 o 2 correas críticas en 6–10 semanas. La fase siguiente —escalamiento a la flota— ya es trabajo de ingeniería en faena: instalación, integración a CMMS y traspaso al equipo de mantenimiento del cliente.